martes, 13 de febrero de 2007

Haan y Magda (8º fragmento)

—Haan... ¿Eras feliz con ella?

—Magda... —canturreó Haan como respuesta. No quería pensar en nada que no fuera Magda. Se sentía tremendamente... inmensamente feliz a su lado. El pasado sólo era eso. Pasado. Un pasado tan lejano que no era capaz de recordarlo—. ¿Quieres conocer a mi hermana?

—¿Tu hermana?

—Tengo una hermana. Es medio hermana en realidad. Se llama Ziyi. Es mi hermana mayor. Del primer matrimonio de mi padre —estaba tan contento por lo bien que había ido todo, la noche anterior; que se sentía invadido por las palabras, por una incesante verborrea que, como una fiebre, se había apoderado de él con los primeros rayos de sol—: ¿Quieres conocerla? Ella quiere conocerte a ti. Le he hablado muchas veces de ti.
—Nunca me has hablado de ella —se sentía confusa. Se había acostumbrado al silencio de Haan. Ni siquiera como profesor daba demasiadas explicaciones. Usaba las palabras justas.
—Tienes razón —sonrió. Se sentía bien aquella mañana. Había llovido. El monzón estaba cerca. Estaba seguro de ello.

—Preséntame a tu hermana. Háblame de ella.

—Se llama Ziyi. Está casada. Aun no tiene hijos. Trabaja como profesora en la Universidad. No recuerdo cual... su marido también es profesor —se quedó callado un segundo intentando recordar el nombre del marido de su hermana—. Shou Ziyi. Ese es el nombre de mi hermana. Profesora Shou. Su marido es medio japonés —sonrió al recordarlo. Eisaku—: Su nombre es Eisaku. Es algo más joven que ella. A todos los Kwai nos gustan los jóvenes. Mi madre es siete años más joven que mi padre. Y la madre de Ziyi tenía diez años menos que mi padre cuando se casaron.

—Por eso me quieres.... porque soy más joven que tú —medio bromeó Magda.

—Creo que nos gusta la adulación —bromeó Haan—. ¿Quieres venir a conocerla? Le prometí que iría a comer con ella hoy. No es muy buena cocinera. —se disculpó. En realidad pensaba que su hermana cocinaba horriblemente. Pero, era demasiado educado para decirlo—. Pero es una gran conversadora.

—Estoy algo cansada, Haan —estaba agotada, apenas había conseguido vestirse—. ¿Te importaría ir solo?

Haan se había vestido con su segundo mejor traje. Estaba realmente guapo. Su hermana le intimidaba tanto como su padre. Se parecían mucho.

—Claro que no —empezó a preocuparse. Estaba muy blanca. Más blanca de lo que solía estar normalmente—. ¿Te pasa algo?

—Es sólo cansancio —se sentó en el sillón. A la luz del sol tenía mejor aspecto. No parecía tan enferma—. Puedes irte tranquilo.

—Me preocupa dejarte así. Ven conmigo.

—Dormiré un rato. Cuando vuelvas estaré como nueva —Haan se acercó hasta el sillón y puso la mano con delicadeza sobre su frente.

—Tienes fiebre, Magda. Llamaré a Ziyi. Iré a cenar esta noche. No puedo dejarte así. No podría comer bien —salió de la habitación. Antes de que Magda tuviera siquiera la posibilidad de quejarse. Bajó al vestíbulo del hotel para llamar a su hermana.

Magda se echó en la cama. Sentía mucho que Haan no fuese a ver a su hermana por su culpa. Pero sabía que era casi imposible convencer a Haan para que fuese a verla. Tampoco tenía muchas fuerzas. Tenía que ser el bebé. No podía tratarse de otra cosa. Hasta entonces no había tenido ninguna molestia. No había vomitado, ni se había mareado. Seguía como siempre. Y de repente se había cansado.

Meu amor,... nao fiques doentinho. Tens que conhecer o teu pai. Ele vai te amar mais que pessoa nenhuma. Nao va querer ninguém mais do que a ti.—canturreó en portugués.

—¿Qué cantas, Magda? —Haan entró en la habitación con una tetera en la mano.

—Un conxuro —no conocía la palabra en chino.

—¿Qué estas...? —colocó la tetera sobre la mesa—. ¿Qué es un consuro?

—Es un hechizo —esa palabra la había leído en un libro.

—¿Qué quieres hechizar? —echó el contenido de la tetera en una de las pequeñas tazas y se lo dio a beber a Magda.

—Tu corazón —no quería preocuparle—. No quiero que dejes de quererme.

—No podría dejar de quererte —la miró directamente a los ojos. No solía hacerlo casi nunca. La miraba de soslayo, de reojo,... Mirar directamente le daba vergüenza—: ¿Es el bebé?

—Creo que sí.

—¿Te duele? —preguntó tembloroso. Sólo pensar que su bebé podía morir sentía como si algo le atravesara el corazón.

—Sólo estoy cansada. Dormiré y cuando me despierte estaré mejor. No te... —Haan no la dejó terminar. La cogió en brazos y la echó en la cama. Le quitó los zapatos, sacó una manta del armario y la tapó con ella.

—Cuando te despiertes iremos a cenar con mi hermana Ziyi. Ahora tienes que dormir. Tú y Lena tenéis que dormir —le susurró al oído mientras le acariciaba la cabeza para que se quedara dormida.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Dice "eras feliz con ella?" O me perdí mal o "ella" es una parte del texto que no leí.

¿Quién era "ella"?

Goelet dijo...

no te perdiste nada :)

Mari dijo...

Ah, es que lo leí antes de un tirón. Releo sólo por encima a ver si es la continuación. Más o menos como cuando era chica y esperaba el siguiente capítulo de la serie de lo que fuera...

=)